# Malvinas y el Atlántico Sur: geopolítica de un océano ocupado

> Del litigio diplomático a la militarización del Atlántico Sur: los intereses marítimos, la plataforma continental y la antesala antártica.

- Autor: Alejandro Taibi (https://geopolitica.ar/quien)
- Publicación: Geopolítica.ar, el único portal de análisis geopolítico editado desde la provincia de Entre Ríos (Paraná, Argentina)
- Sección: ATLÁNTICO SUR · CUESTIÓN MALVINAS
- URL canónica: https://geopolitica.ar/nota/malvinas-atlantico-sur-oceano-ocupado
- Cómo citar: Taibi, A. (s. f.). Malvinas y el Atlántico Sur: geopolítica de un océano ocupado. Geopolítica.ar. https://geopolitica.ar/nota/malvinas-atlantico-sur-oceano-ocupado

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### Por qué importa

El Atlántico Sur concentra pesquerías, hidrocarburos y la antesala antártica, con una base de la OTAN a 500 km de la costa. La capacidad de ejercer derechos allí —jurídica y material— define la posición argentina del siglo XXI.

La cuestión Malvinas suele plantearse como una herida histórica, y lo es. Pero reducirla a la evocación de 1982 o de 1833 empobrece su comprensión. Vista con lente geopolítico, Malvinas es la punta visible de una disputa mucho más amplia: la del control del Atlántico Sur, un océano que las grandes potencias vuelven a mirar con atención en función de sus pesquerías, sus hidrocarburos y su condición de antesala de la Antártida.

## Un archipiélago y un océano

El Reino Unido ocupa las islas desde 1833, cuando desalojó a las autoridades argentinas allí establecidas. La Argentina, que sucedió a España en la soberanía sobre el archipiélago y protestó el despojo de manera inmediata y sostenida, nunca consintió la ocupación. Pero la disputa no se agota en la tierra: las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva y una plataforma continental extendida contienen recursos pesqueros e hidrocarburíferos de enorme valor. La pesca no autorizada en el borde de la ZEE —la llamada milla 201— y la exploración costa afuera son las formas concretas en que el conflicto se juega sobre recursos reales.

## El largo litigio diplomático

En 1965, la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU reconoció la existencia de una disputa de soberanía e invitó a ambos Estados a negociar, teniendo en cuenta los intereses —no los deseos— de la población isleña. La distinción es jurídicamente decisiva: excluye la aplicación del principio de libre determinación, en tanto los habitantes son una población trasplantada por la potencia ocupante. Resoluciones posteriores reiteraron el llamado a negociar, y el Comité de Descolonización lo sostiene hasta hoy. En paralelo, el trabajo técnico de la Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental permitió que las Naciones Unidas reconocieran en 2016 la extensión de la plataforma argentina —una vasta superficie de lecho y subsuelo marinos—, dejando en suspenso, por la disputa, el área en torno a las islas.

## La militarización del Atlántico Sur

El componente que actualiza el conflicto es militar. La base de Mount Pleasant proyecta capacidad británica —y, por extensión, de la OTAN— sobre un océano austral cada vez más disputado. En un mundo que se reordena hacia la multipolaridad, el Atlántico Sur deja de ser un margen para convertirse en un tablero: quien controla sus rutas y su acceso a la Antártida obtiene una posición de peso en la competencia global por recursos y presencia.

## El interés nacional

La solidez de la posición argentina no depende del énfasis retórico sino de la consistencia jurídica y de la capacidad material de ejercer derechos donde el derecho los reconoce. Se fortalece con la vía multilateral y el reclamo sostenido como política de Estado que trascienda los gobiernos, con la plataforma continental ya reconocida y, sobre todo, con la capacidad efectiva de controlar la ZEE: vigilar, patrullar y disuadir la depredación pesquera. Esa capacidad conecta la cuestión con el desarrollo industrial —la industria de defensa, con eje en Córdoba, y la logística portuaria del litoral—, recordando que la soberanía se sostiene tanto en el derecho como en los medios para ejercerla.

## Conclusión

Malvinas no es un asunto del pasado sino una coordenada del presente. Comprenderla como geopolítica del Atlántico Sur —y no solo como agravio— es la condición para defender un interés que es a la vez marítimo, económico y estratégico.
